Historia de Cataluña

Numerosos visitantes extranjeros de verano descubren la riqueza cultural de la región, tanto monumental como artística, a veces sorprendiendo la fuerza del sentimiento nacional catalán. Para responder a su petición, CapCreus online dará algunas claves cronológicas de la Historia de Cataluña.

Historia de Cataluña

Volvamos a las raíces primero…

En el primer milenio a. C., los celtas, pueblos de Europa del Este, se asentaron en el actual territorio catalán. Se mezclan con los nativos del Neolítico -última época de la prehistoria- para formar las distintas tribus ibéricas.

Los griegos en Cataluña

A partir del siglo VIII, los griegos fundaron en Cataluña unos centros comerciales que se convirtieron en colonias, como lo hicieron por todo el Mediterráneo. Los más famosos en el Ampurdán (Empordà) son los de EMPORION -Ampurias en castellano/Empuries en catalán-, RHODA -Rosas/Rosas-.

Incluso se pueden encontrar restos griegos en pequeños pueblos un poco más alejados de la costa, como la Vall de Santa Creu, entre Llançà y Port de la Selva. Numerosos indicios, como el número estimado de 300 naufragios alrededor del Cap de Creus en el siglo V, muestran que el comercio marítimo ya estaba floreciendo en esta región de la Península Ibérica.

Los romanos desembarcaron en Cataluña

En el año 218 a. C., los romanos desembarcaron en Cataluña y se apoderaron de Emporion. Permanecieron en el país hasta el siglo III d. C. donde favorecieron el desarrollo agrícola y comercial, lo que condujo a la fundación de las grandes ciudades: BARCINO – Barcelona -, TARRACO – Tarragona -.

En el siglo V d. C., el Imperio Romano fue desmembrado por los “bárbaros” que barrían de Germania. Los visigodos invaden España por el norte. Primero establecieron su capital en Barcelona y luego integraron Cataluña en el reino de Toledo…

España sufrió la invasión de los árabes

Entraron en Cataluña en el año 716. Esto condujo a la emigración de una parte de la población que se refugió en los Pirineos y en el reino de los francos, pero también a la intervención de los monarcas francos, tras la legendaria batalla de Poitiers en 732, porque querían establecer una muralla para posibles invasiones musulmanas en su territorio.

En 778, la derrota de Roland en Roncesvalles llevó a Carlomagno a confiar la conquista de Girona a los Condes cristianos establecidos en la frontera y uno de ellos se convirtió en gobernador. Los territorios cubiertos se dividen en condados vasallos de los soberanos carolingios. Barcelona se convierte así en el centro de las posesiones francas en España.

Desde finales del siglo IX hasta finales del siglo X, aprovechando el declive del Imperio Frankista, los condes de Barcelona establecieron la supremacía de su ciudad sobre Cataluña y la separación definitiva de Francia. Sus sucesores luchan contra los musulmanes y a través de matrimonios, extienden su dominación a Provenza, consolidan la unión del Condado de Barcelona y el Reino de Aragón.

Raymond Berenger I, conde de 1035 a 1076, dio a Cataluña los fundamentos de su vida política por la reunificación de las Certes y la promulgación de los Usatges unificando los derechos y costumbres del país.

Limita así los poderes del rey de Aragón

Entre los siglos XII y XV, Cataluña y Aragón formaron un solo reino pero conservaron sus propias instituciones. Cataluña está entrando en un período de prosperidad.

Está experimentando un auge demográfico y un aumento de la producción agrícola -así es como el Monasterio de Sant Pere de Rodes consiguió extender su influencia al Rosellón- pero también un desarrollo de las actividades manufactureras -las forjas se multiplican- y comerciales y bancarias.

Barcelona comercia con el Oriente

después de las primeras Cruzadas donde la competencia con los grandes puertos italianos de Venecia, Génova, etc…, es feroz. Este auge dio lugar al nacimiento de una burguesía urbana que sería el fermento de la impugnación de las estructuras feudales en las ciudades y pueblos.

Sin embargo, comenzó un declive después de la famosa Peste Negra de 1348. Cataluña, al igual que el resto de Europa, sufre azotamientos como la pérdida de cosechas, hambrunas y epidemias, y los disturbios sociales estallan en las zonas rurales donde vive la mayoría de la población, de los cuales alrededor del 40% ha padecido la plaga.

La crisis alcanzó su clímax

Durante la guerra civil entre la Generalitat y Juan II de Aragón. Por último, Cataluña se incorporó al nuevo reino unificado de los Reyes Católicos Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla en 1469.

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