Historia de la Penologia

La penología (del latín poena, “castigo” y el logotipo griego que significa “discurso” o “ciencia”) es la ciencia social que explica sociológicamente las prácticas delictivas, es decir, los castigos infligidos a los delincuentes.

Es específicamente la ciencia de la sentencia y el tratamiento penal de la delincuencia y los delincuentes.

Historia de la penologia

Mencionada por primera vez en 1834, la penología fue definida como la ciencia del castigo(s). Aunque lo que es una frase sigue siendo un debate, parece apropiado considerar que no hay una sino muchas penologías, ya que las definiciones y enfoques que resultan varían. Si tratamos de sistematizarlos, destacan cuatro de ellos.

Los llamaremos: penología político-correctiva, penología jurídico-sistémica, penología socio-contextual y post-penología. Más que una sucesión cronológica, estos términos, que son los nuestros, distinguen el marco dentro del cual se entienden las cuestiones de la sentencia.

La penología no se limita al análisis de las frases, sino que también estudia otros aspectos como los objetivos, las funciones o los regímenes de sentencia. Incluye todas las obras que conciben la pena como un fenómeno social y que intentan identificar las funciones sociales de la institución penal. También examina los métodos utilizados para rehabilitar a los delincuentes.

Sentencia

La pena puede definirse como el sufrimiento impuesto por la autoridad como sanción por la violación de las normas fundamentales de la vida en sociedad.

El sufrimiento se refiere directamente a la idea de venganza y castigo: por el acto criminal cometido, el sufrimiento ha sido infligido a la víctima y por lo tanto su perpetrador debe sufrir las consecuencias por un principio de reciprocidad (pero no necesariamente de equivalencia).

El hecho de que este sufrimiento sea impuesto por la autoridad excluye el principio de la venganza privada. Es el grupo social en su conjunto el que delega en otras autoridades el poder de castigar a quienes violan las normas de vida en sociedad.

Durante el Antiguo Régimen, se aplicaban varios tipos de penas: penas leves, penas pecuniarias (que afectaban a los bienes del condenado), penas aflictivas e infames (penas aflictivas que afectaban a la integridad o la libertad del cuerpo del delincuente y penas infames que afectaban al condenado en su honor) y pena capital.

Venganza

La venganza consiste en hacer pagar al perpetrador y lavar el delito.

Ese fue el primer papel asignado a la frase. La mayoría de las organizaciones sociales estructuradas, cualquiera que sea su grado de evolución, confieren a sus dirigentes el derecho a castigar para mantener el orden en su seno.

Algunas especies animales estructuradas en clanes también tienen un sistema similar en el que el jefe tiene derecho a castigar a los miembros de su tribu, por ejemplo mediante castigos corporales, la pena de muerte o el destierro.

Históricamente, la pena como venganza ejercida por la autoridad es en la mayoría de las sociedades una regulación progresiva de la venganza privada por la cual el ofendido se convierte en acreedor de su ofensor (y en general incluso de toda su familia). Ya en 1750 a.C., se puede encontrar una primera codificación de la venganza en el Código de Hammurabi.

Tipos de sanciones

Si bien la penología en sí misma es una ciencia reciente, la imposición de sanciones tras la transgresión de las normas sociales se remonta a los inicios de la humanidad. Sin embargo, se observa una notable evolución a lo largo de los siglos, la sanción evolucionando gradualmente de un modelo estrictamente retributivo (ley del Talión por ejemplo: ojo por ojo, diente por diente) hacia un modelo de justicia restaurativa.

Actualmente, en las sociedades democráticas, es probable que se impongan las siguientes sanciones principales a cualquier delincuente:

  • la pena de prisión, considerada clásicamente como una referencia desde la revolución francesa, que proclamaba la libertad como un valor fundamental
  • multas, aplicadas por delitos menores, pero que también pueden combinarse con penas de prisión
  • sanciones comunitarias que consisten, con el acuerdo del condenado, en hacer que éste trabaje voluntariamente por el interés general
  • la formación o la terapia mediante la cual el condenado acepta buscar tratamiento a través de programas terapéuticos o seguir módulos de formación destinados a desarrollar sus aptitudes (profesionales o humanas) en diversos ámbitos
  • la mediación penal, que tiene por objeto restablecer el diálogo entre el preso y su víctima desde una perspectiva restaurativa
  • la vigilancia electrónica mediante la cual el recluso es destinado a su domicilio, pero generalmente disfruta de momentos de libertad, y el cumplimiento de los períodos de asignación se controla por medios electrónicos (la mayoría de las veces mediante el uso de una pulsera electrónica conectada por ondas de radio a una central telefónica instalada en el domicilio del recluso y conectada a su vez al centro de seguimiento por la red telefónica)

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