Historia de la Porcelana

La porcelana (chino simplificado: 瓷器) es una cerámica fina y translúcida que, si se produce a partir del caolín por cocción a más de 1200°C, toma el nombre más preciso de porcelana dura. Se utiliza principalmente en vajilla de mesa.

Las técnicas de fabricación de porcelana alcanzaron la perfección en China en el siglo XII, en Alemania en el siglo XVIII y en Francia en Limoges en el siglo XIX.

Historia de la porcelana

La porcelana china más antigua que se ha visto en Europa es un jarrón de 12 cm de alto que data de finales del siglo XIII o principios del XIV y que se conserva en el Tesoro de San Marcos de Venecia. Se llama jarrón Marco Polo, aunque no es seguro, ni tampoco imposible, que haya sido traído de China por uno de los Polo1.

Tras largos debates científicos, los expertos chinos en cerámica consideran que fue bajo la dinastía Han oriental (entre 206 y 220 d.C.) cuando aparecieron las primeras porcelanas reales. Para llegar a esta conclusión, desarrollaron una batería de criterios que incluían la temperatura de cocción (1260° a 1.300°C), el contenido de caolín (30% a 60%), el contenido de óxido de hierro (menos de 1,7%), el índice de porosidad (0,6%), el índice de absorción (0,3%), la translucidez (hasta 5 a 8 mm), o la resonancia de impacto2.

El proceso de cocción hasta unos 1200°C y la cerámica vitrificada blanca que utiliza pastas compuestas principalmente de caolín han existido en China desde al menos el siglo III, incluso si en ese momento la gran mayoría de la cerámica era de hecho cerámica simple o, en el mejor de los casos, de gres.

Este descubrimiento muy antiguo de la porcelana fue un triunfo técnico en el campo de la cerámica, aunque no fue hasta los siglos XVII y XVIII cuando las porcelanas de “cáscara de huevo” llegaron a Europa, cuyas finas paredes resaltaron su carácter traslúcido.

Procesos de fabricación

Los procesos eran originalmente de naturaleza semiartesanal. Las piezas fueron fabricadas por trabajadores que se distribuyeron en más de diez categorías: modeladores, pulidores, volteadores, moldeadores, empacadores, empacadores y retocadores.

En el siglo XIX, la adopción de la técnica de fundir una pasta fluida en moldes de escayola simplificó considerablemente la fabricación de piezas. Los primeros objetos realizados de esta manera tienen a veces un defecto: la sutura de las partes izquierda y derecha es visible por un pequeño cordón que no ha sido suficientemente aplanado.

Hoy en día, la fabricación comienza con el modelado de piezas de acuerdo a las necesidades de los chefs. A continuación se trabaja el concepto para obtener una parte estética realizada en tres dimensiones que se utilizará para la fabricación de los moldes de escayola a partir de una matriz tallada a mano

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