Historia de la Gimnasia

La gimnasia es una disciplina cuyos orígenes se remontan a la antigüedad y es también el primer deporte estructurado de la era moderna y una actividad universal. Artístico y deportivo, permite al cuerpo humano buscar la mayor movilidad posible en el espacio, a veces mediante dispositivos y equipos específicos y realizando ejercicios cada vez más complejos.

Historia de la Gimnasia

El gesto deportivo expresado por la gimnasta ha sido desde el nacimiento de la disciplina, y es siempre, una culminación, una ilustración de lo que el atleta es capaz de crear con su cuerpo y mente, sin artificio, en un gesto puro, en un intento de alcanzar la perfección a la que aspira. En su historia, la gimnasia es un deporte competitivo que no debe confundirse con la educación física, que todo el mundo practicaba a la edad escolar.

Etimología

La etimología (del griego gumnos,”desnudo”) de su nombre nos recuerda que, desde la antigüedad, los precursores la practicaban desnuda. Tenían motivaciones estéticas, terapéuticas, deportivas y militares. En Roma, por ejemplo, las monturas de los caballos no tenían estribos, por lo que los jinetes tenían que aprender a montar y bajar de sus caballos practicando ejercicios acrobáticos en caballos de madera. De ahí el origen del caballo de pomo.

En la Edad Media

La gimnasia se volvió más discreta: la Iglesia, que ve en la acrobacia manifestaciones demoníacas, prohíbe todas las formas de expresión corporal. Es a partir del Renacimiento que el cuerpo se libera -con los artistas- que introducen los anillos, malabaristas y acróbatas cuyos espectáculos son apreciados por el público de las ferias.

En 1599, Archangelo Tuccaro, antiguo malabarista de la corte de Carlos IX y apodado “el Saltarín del Roy”, compuso el primer tratado de acrobacia, los Tres Diálogos del ejercicio de salto y vuelo en el aire. El ejercicio físico se rehabilita bajo la pluma de famosos autores como Rabelais (Gargantua), Montaigne (Essais), Jean-Jacques Rousseau (Emile) o el pedagogo suizo Pestalozzi.

La contribución de la gimnasia al equilibrio

Todo el mundo insiste en su papel educativo y la contribución de la gimnasia al equilibrio, la armonía del cuerpo y la mente: Rabelais, por ejemplo, diseña ejercicios en la barra fija. De Alemania surgieron las barras paralelas, desarrolladas en el siglo XIX por Friedrich Jahn, que fundó la primera escuela de gimnasia en 1811, con el objetivo de forjar el patriotismo de la juventud alemana a través del ejercicio físico.

Durante el mismo siglo, la gimnasia se convirtió en una tradición militar en Francia gracias a la acción del coronel François Amoros, que fundó la Escuela Militar de Joinville, mientras que con la “gimnasia de piso” H. Triat atrajo a la buena sociedad en su gimnasio de la avenida Montaigne.

Primera federación francesa de gimnasia

En 1873, Eugène Paz, discípula de Triat, fundó la primera federación francesa de gimnasia, la Union des sociétés de gymnastique de France, en respuesta a la oración del general Chanzy – “Haznos hombres, les haremos soldados” – para armar a los franceses para la venganza futura.

Todas estas empresas, cuyos nombres incluían “En Avant la Vaillante” o “La Patriote”, eran por lo tanto exclusivamente masculinos. Sin embargo, en Suiza y Alemania, al mismo tiempo, se crearon empresas de gimnasia femenina y de ejercicio físico femenino. En Francia, no fue hasta la década de 1910 que se crearon las primeras empresas sólo para mujeres, como la Eglantine de Lyon.

Primera federación internacional

En 1881, el belga Nicolas Cupérus crea en Lieja la primera federación internacional, el Bureau of European Gymnastics Federations (F. E. G.). Quince años más tarde, la gimnasia masculina entró como huésped en los Juegos Olímpicos de Atenas. Dieciocho gimnastas de cinco naciones comparten títulos individuales. En 1903, se celebró un torneo internacional en Amberes como Campeonato Mundial Masculino.

En 1908, la F. E. G. F. F. en Londres, Inglaterra. participa por primera vez en los Juegos Olímpicos como federación deportiva responsable de su disciplina. En 1921, la FEG. se convierte en la Federación Internacional de Gimnasia (F. I. G.). En 1928, las gimnastas, vestidas con faldas cortas y pertenecientes a cinco naciones diferentes, participaron en los primeros Juegos Olímpicos de Ámsterdam. Seis años más tarde, en París, participaron en el primer Campeonato Mundial Femenino.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la gimnasia recuperó sus derechos. En 1953 se celebra en Rotterdam la primera Gymnaestrada: este festival internacional de gimnasia, del que se excluyen todas las formas de competición, reúne cada cuatro años a varios miles de gimnastas.

En 1963, en Budapest, se celebra el primer campeonato mundial de gimnasia moderna. Doce años más tarde, esta gimnasia moderna toma el nombre de “gimnasia rítmica y deportiva” (G. R. S.), una disciplina exclusivamente femenina. En 1984, fue introducida en los juegos de Olym.

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